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Marketing del siglo xxi pdf

La historia demuestra que el armamentismo siempre ha sido un mal consejero. Lo ha sido indefectiblemente porque cuando un país incrementa en forma desproporcionada marketing del siglo xxi pdf gastos en material bélico, los Estados que podrían llegar a sufrir sus consecuencias hacen otro tanto, con el fin de no quedarse rezagados en la carrera. Comúnmente, esos Estados son vecinos que, por regla general, padecen problemas económicos y sociales similares a los de los que inician el peligroso camino. Si el rearme de un país se realiza después de un conflicto bélico que no ha sido favorable, resulta relativamente fácil vaticinar cuales habrán de ser las consecuencias: una probable búsqueda de revancha.

Mucho más todavía si ese rearme se realiza en forma desproporcionada a lo que podría ser considerada razonable. Las armas acompañan el proceso de desarrollo tecnológico del hombre desde la más remota antigüedad. Toda civilización mecanicista desarrolló sistemas defensivos-ofensivos juntamente con los demás elementos propios de su tecnología particular. Las primeras armas de la edad de piedra posiblemente tenían como función fundamental la caza y la defensa contra los animales peligrosos para el hombre. De esa manera, el ingenio humano comenzó a inventar, a través de procesos perdidos en el tiempo, diversas armas que multiplicaban su fuerza y le permitían combatir a sus enemigos y conseguir comida. En el período paleolítico aparecieron las hachas, puntas de lanzas, arpones y otros elementos de piedra tallada, de hueso o madera.

En el neolítico se perfeccionaron las armas con el pulido de la piedra y un refinamiento en los distintos usos. También se inventó el arco y la flecha, muy rudimentarios y de poco poder, pero que incrementaron notablemente el alcance del cazador. Pasaron miles de años y el hombre descubrió la agricultura y de esa manera pudo establecerse en lugares fijos. Los asentamientos humanos crecieron alrededor de las tierras de cultivo y nacieron las ciudades y las civilizaciones primitivas. En ese período también se descubrieron los metales como elementos para la fabricación de ustensillos de labranza y armas. La organización militar del hombre nació junto con el desarrollo de las civilizaciones mecanicistas. Con la guerra, las armas cambiaron su objetivo.

No se trataba de cazar para comer, sino de matar otros hombres para prevalecer sobre ellos u ocupar su territorio y sus bienes. De esa manera, los guerreros se protegían con armaduras de cuero e inventaban armas más eficientes para la nueva tarea: matar o inutilizar al enemigo. Las armas defensivas eran grandes escudos de cuero con guarniciones metalizas y cascos metálicos empenachados con crines de caballo. También usaban ligeras armaduras de cuero y grevas de metal, generalmente estaño, para proteger las pantorrillas. La caballería y los carros de combate solamente se utilizaban para transportar a los guerreros hasta el sitio de la batalla, pero no para combatir. En esa misma época el imperio egipcio alcanzaba su máxima expansión, entre otras cosas por su organización militar.

Comando unificado, Egipto adoptaba formaciones de combate más homogéneas que utilizaban armas estandarizadas. Los carros brindan mayor movilidad y se utilizaban para quebrar las formaciones enemigas. Todo estaba en orden hasta que llegaron los Hicsos o Hititas, pueblo semibarbaro que introdujo armas de hierro batido. Pasaron los años y el uso del hierro se generalizó en todas las armas ofensivas en tanto las defensivas se seguían construyendo con cuero y aplicaciones de bronce y cobre. Mientras tanto, nacieron, prosperaron y sucumbieron varios imperios en la zona oriental del mediterráneo. Con la extensión de los imperios en la cuenca del mediterráneo, apareció en escena el buque de guerra, que se perfeccionó en las medidas de las necesidades y las posibilidades. Los Romanos, al perfeccionar su técnica de combate con ejércitos muy ordenados, introdujeron algunas armas nuevas.

El legionario llevaba una espada corta de doble filo Gladia-útil para el combate cuerpo a cuerpo. La armadura personal era de placas metálicas deslizantes y el casco más cómodo. El escudo era una sección cilíndrica que lo protegía son molestar los movimientos. El imperio Romano languidecía y se corrompía.

Los bárbaros germanos invadieron los restos. Nació la edad media y con ella un arma nueva: la caballería. En la edad media el caballero poderosamente armado y muy bien montado se convirtió en el eje fundamental de todo grupo de combate. La armadura se complicó y llegó a límites casi excesivos. Se alargaron las lanzas y se perfeccionaron las armas ofensivas capaces de perforar las corazas de acero articuladas de los caballeros.

El castillo y sus múltiples sistemas defensivos llegaron a su máxima expresión durante la Alta Edad Media como elemento casi inexpugnable de defensa estática. Para batirlo, se construyeron máquinas de sitio más complejas y con mayor alcance. Siguió la carrera entre la defensa y las armas ofensivas. A principios del siglo XIV aparecieron en Europa las primeras armas de fuego. Permanentemente se perfeccionaban y modificaban los sistemas de armas de fuego y a mediados del siglo XV se fabricaban cañones gigantescos que arrojaban enormes proyectiles.

Se comenzó a normalizar la fabricación de piezas artilleras y a perfeccionar su uso. Tambien aparecieron las armas de mano como los mosquetes, arcabuces, pistolas, etc. Las armas de mano también evolucionaron y a principios del siglo XIX apareció del fulminato de mercurio que permitió iniciar el proceso explosivo mediante percusión. En 1907 se realizaron un conjunto de pruebas para encontrar una pistola que sustituyera a los revólveres de calibre .